Crítica de THE MAZE RUNNER (Correr o Morir): Historia bien contada pero con un protagonista sin gracia.

La curiosidad te adelanta sobre los demás. El deseo de saber más, de arriesgarte hace que sobresalgas sobre tu comunidad y seas relevante en ella, y en la historia de tu vida y la de los que te rodean. Pero ¿que pasa cuando el héroe de esa historia es alguien que proyecta muy poca gracia y llega a importar muy poco lo que haga? Ese es el principal problema de THE MAZE RUNNER de Wes Ball.

Banner de correr o morir

El Corredor del Laberito como se conoce en España la película, trata sobre una comunidad de adolescentes que viven en un territorio que esta encerrado por murallas que en realidad son un laberinto. Cada mes un elevador les trae provisiones y un nuevo miembro de la comunidad. La película tiene su punto de inflexión cuando dentro del elevador sale Thomas (interpretado por Dylan O’Brian), que en un inicio siente una curiosidad muy grande para saber de que se trata dicho laberinto. Lo que conduce que quiera adentrarse en él, conocerlo, superar sus peligros, y finalmente intentar sacar a todos sus amigos de allí.

La película comienza muy bien. Explicando las reglas del grupo, el porque no saben que están allí, lo que hay afuera, las distintas clases, el futuro antagonista del héroe y todo esto se va desarrollando de forma gradual, a muy buen ritmo y con buena expectación. El guión en ese aspecto es de fórmula, pero muy bien aplicada, que no es cualquier cosa. Además de la edición que lleva muy bien el tiempo del desarrollo de la historia.

El problema comienza cuando los puntos a atarse en el climax ya deben ser resueltos y allí, el peso que ha caído sobre Thomas no voy a decir que se desploma, pero simplemente pasa sin gracia.

The Maze Runner tiene a su protagonista como único hilo conductor, pero que lamentablemente es muy débil y plano.

correr o morir protagonistaNo es que sea mala la actuación, no quiero ser duro con ello. Creo que el guión y la dirección del director sobre el actor fue limitada. Faltaron detalles en su personificación, esos puntos donde vemos al héroe no tan plano, con problemas emocionales o que le impidan llevar a cabo su misión. En cambio Thomas parece que fue elegido por los dioses o creadores del laberinto en este caso, para escapar de allí de forma semi-automática.

Además el final simplemente te prepara para la siguiente película, no es concluyente en si. Parece ser hecho más para aquellos adolescentes que ya conocen la historia y deseaban verla en pantalla grande.

Además de los aspectos técnicos que mencioné arriba, creo que la dirección de Wes Ball es muy buena. Aunque tiene ese detalle muy limitante que como en muchas películas de acción las secuencias con mucho movimiento las filma muchas veces con medium shots/close ups (planos medios/primeros planos) y que además cuando muchas de estas son en exteriores en la noche, no se alcanzan a apreciar los movimientos y las peleas de forma clara y atrayente.

Otra cosa que me llamó la atención es que el primer muchacho de esa comunidad estuvo allí desde hace 3 años que comienza la historia de la película. Y los siguientes que llegaron por el elevador antes de Thomas siempre fueron hombres, adolescentes entre 14-18 años ¿nunca tuvieron otra necesidad que comer, dormir y jugar? Disculpen que esa observación en esta crítica pueda ser muy irrelevante o sugestiva, pero eso es cuestión de verosimilitud. A esa edad, yo lo se, ya dormir y comer no es suficiente. Y lo más extraño, siempre sin mujeres. Bueno.

Veredicto

Una película con una estructura bien montada, filmada con gran calidad, incluso los puntos de inflexión del guión están muy bien llevados, pero el desarrollo del protagonista, sus emociones, miedos, debilidades y posteriores fortalezas no ayudan a la empatía con Thomas, por lo que pierde fuerza para dejar una satisfacción completa.

Creo que vale la pena si tienes hijos entre 6 y 16 años y quieres pasar un buen rato en el cine (justamente donde la vi estaba lleno de infantes) pero no creo que la guardes mucho en tu corazón después de salir de la sala.

Foto de The Critic Sight

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