Entrevista Carlos García Campillo, director de IMPLACABLE

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Carlos con Guido Guetta, protagonista de IMPLACABLE. Foto de Milenio.

Siempre me dio curiosidad Carlos García Campillo.

“Conociéndolo” en twitter ( @cgcampillo ) por medio de otros contactos que ya no recuerdo, siempre se me hizo interesante su manera de abordar el cine y el arte en general. Su forma moderada pero aún crítica de decir las cosas, su amor por el cine y los comics expresado en sus tuits, se me hacía alguien que valiera la pena saber quien es. 

Y más aún sabiendo que era un director de cine verdadero dando pasos para establecerse en la industria y que estaba pronto a estrenar su película IMPLACABLE. Coincidiendo con el estreno de la cinta de forma masiva en el canal 22 este 24 de abril a las 10 de la noche, le hice una entrevista de su carrera hasta ahora, de su proyecto IMPLACABLE FILM, de su forma de ver este arte y negocio y cosas que a mi me interesan para entender más ese mundo que es la producción cinematográfica.

Espero no sólo les haya gustado conocerlo por sus respuestas y vivencias, sino también sea de inspiración como fue conmigo. ¡A disfrutar de sus películas!

¿Por qué el cine?

La verdad es que no lo sé. Siempre fui cinero, mi familia es muy cinera, y poco a poco me fui haciendo cinéfilo. Yo creo que ese lenguaje se me fue incrustando en el ADN. Y siempre tuve inquietud por contar historias, fue natural el hacerlo con ese lenguaje y, por ende, en esa ventana.

Estudiaste Ciencias de la Comunicación ¿cómo tomó tu familia el querer dedicarte por los cómics y el cine?

Bien, mi familia siempre me ha apoyado al 100%. No sólo en la decisión de qué carrera estudiar, sino desde chico, cuando comencé con fanzines y cómics (tenía 12 o 13 años, quizá menos) y me metí a temas de imprentas, pre-prensa, etc. siempre me apoyaron. Mi padre viajaba mucho al DF y me llevaba para que yo pudiera entrevistar a gente que me interesaba, por ejemplo. O me ayudaban a conseguir películas -en aquel entonces- casi inconseguibles a través de contactos o amigos en embajadas u otros países. Sin duda sin mis padres no hubiera hecho la carrera que he hecho hasta ahora.

Hiciste un CHORRITO DE SANGRE. Cuéntame de tu experiencia.

Fue terapia de shock. En 1998 pensaba que sabía más o menos cómo hacer las cosas, pero nada me había preparado para manejar un set “real” (muy justificadas las comillas). Fue mi primera experiencia filmando en celuloide (16mm), mi primera experiencia con actores profesionales, y a eso hay que sumarle que todo lo que podía salir mal, salió mal. Pero creo que por eso aprendí muchísimo más que si todo hubiera salido bien.

Era un trabajo estudiantil, pero mi ambición iba mucho más allá. Eso hizo además que chocara con mi maestro, que quizá sentía que se le salía de las manos el asunto. Aunque traté de involucrarlo sólo me topé con negativas, y durante la preproducción y el rodaje sufrí un par de zancadillas. Creo que fue un buen “crash course” de cómo funciona este business.

De la experiencia rescato varias cosas: la entrega de profesionales a quienes admiro y que me brindaron todo su apoyo, como Roberto Sosa y Guillermo del Toro. La lección de que no importa el tamaño del proyecto para tratar de experimentar con géneros y temáticas (es un corto de vampiros y sicarios con un presupuesto prácticamente inexistente). Otra lección que es siempre seguir a tu instinto y aprender a vivir con las consecuencias, bueno y malas.

Hay una gran diferencia en el tema entre ese corto y EL QUEJIDO. ¿Por qué hiciste ese corto?

Nunca me he atado a un tema o género. No existe un género que no me gustaría explorar.

El resultado de cada película viene también de etapas y colaboraciones. Un Chorrito de Sangre es un guión de Mudo Vzz  Martínez, con personajes suyos, que son producto de una influencia muy clara que teníamos en los 90’s: Quentin Tarantino, Robert Rodríguez, mexplotation, etc. Esos son temas que Mudo sigue explorando en sus guiones y cómics, y que yo también tengo en algunos de mis proyectos, pero definitivamente no todos.

En El Quejido había otros temas y otra forma de abordar la historia que quería explorar. Es una historia menos estrambótica, más de personajes, quizá más contenida a pesar de ser de género fantástico. En Un Chorrito de Sangre había mucho mundo alrededor, “world building” por decirlo en términos de escritura, y El Quejido siempre lo concebí como un cortometraje que existe por sí mismo, sin otras historias o un mundo detrás de él.

Osito dormilón” de Inspector es tuyo o trabajaste en su producción ¿También te gusta dirigir vídeos musicales? ¿Crees que es un buen medio para expresarte o es más para ganar dinero?

Lo dirigí yo, aunque como en todos los videos de Inspector el que marca la pauta es Chuy Arriaga, que tiene muy claro lo que quiere transmitir para el grupo. Yo a ellos los conozco desde hace 15 años o más, siempre había querido colaborar con ellos. Ahora llevo dos (Osito Dormilón y Me Estoy Enamorando) y espero que no sean los últimos.

Los videoclips hace unos 10 años sí eran buena fuente de dinero, pero ahora no lo son tanto. En mi caso lo hice por hacer algo diferente, colaborar con ellos y divertirnos.

¿Cómo nació Producciones el Chango? ¿Por qué hacer tu propia productora? ¿Cómo la manejas?

La verdad no se cómo nació el nombre de PEC. Fue hace casi 20 años, cuando Mudo Vzz Martínez y yo publicábamos el cómic de Lugo. Lo creamos como un sello para el cómic. Aunque publicábamos todos bajo el sello de Cygnus identificábamos los “estudios”, y PEC era el nuestro. Luego cuando hicimos Un Chorrito de Sangre nos pareció natural seguir con el mismo nombre.

La productora no la constituimos legalmente sino hasta 2003, cuando regresamos mi esposa, Lesslye Yin Ramos (que es mi socia productora) y yo a Monterrey después de unos años en España. Además de nuestras propias producciones hacemos servicios de producción para clientes (presupuestos, planes de trabajo, casting, locaciones) y de vez en cuando filmamos comerciales, spots o institucionales, aunque no es lo que más hacemos.

¿Es importante para ti la música en una película? ¿Primero piensas la imagen o alguna canción o melodía ha despertado en ti secuencias o historias para contar?

La música y el sonido son el 50% de una película, pero también los silencios. Es importante saber cuándo usar una cosa o la otra. Yo definitivamente pienso primero en la imagen, aunque alguna canción o pieza musical pueden inspirar una escena o secuencia. Para todas mis historias armo soundtracks o playlists que uso mientras trabajo en ellos.

El caso más claro de música influyendo en alguna de mis historias es Implacable, que nació como concepto mientras escuchaba rock en español de los 90’s como Cuca, La Lupita, etc.

En la versión que filmé al final no se incluyó esa música en el soundtrack, pero la música es fundamental para la película. Esa banda sonora -que me encanta- se la debo entera a nuestro supervisor musical Joel Amaya.

¿Cómo manejas a tus actores?

Hablando con ellos. Cada actor es diferente y cada proyecto es diferente. La clave está en la comunicación, en saber cuándo hablar con ellos pero también cuando dejarlos solos con su proceso. Estas decisiones empiezan en el casting. Hacer buenas decisiones en el casting es una gran parte de dirigir actores.

Haz trabajado con Roberto Sosa y Mario Zaragoza? ¿Cómo los contactaste? ¿Qué tal la experiencia?

En ambos casos grandes experiencias. Roberto Sosa fue el primer actor profesional que dirigí y fue extremadamente generoso. Ese cortometraje estuvo tan plagado de problemas que hubiera podido tomar otra actitud, pero entendía que era un equipo de estudiantes y también lo importante que era el proyecto para mí y fue un gran apoyo. Se lo agradeceré siempre.

Con Mario la experiencia fue diferente porque era un corto más grande, con más infraestructura y yo tenía más experiencia. Fue un gran colaborador. Su proceso de creación de personaje fue fascinante. Trabajé con él después de eso y volvería a trabajar con él sin dudarlo.

El proceso de contactarlos la verdad es que no recuerdo cómo fue. Preguntando, supongo. Buscas a alguien que haya trabajado con él, o con alguien que lo conozca, y de ahí vas paso a paso. En el caso de Roberto creo que fue a través de Juan Manuel Bernal, que uno o dos años antes había filmado un corto con conocidos.

¿Te gusta ensayar con los actores o te vas directo a rodar?

Depende del proyecto. Por lo general me gusta trabajar el personaje con ellos, trabajar las relaciones o química entre personajes a través de ejercicios y hacer un par de lecturas de guión con todo el elenco antes de pasar al trabajo de trazado en locación con actores, pero no ensayo mucho.

¿Cuál es tu proceso para idear las historias? ¿Identificas tu proceso creativo?

Tomo muchas notas, que pueden ser desde una línea hasta una escena. Uso una libreta pequeña que tengo siempre a la mano o mi teléfono o ipad con programas como Evernote. Cada cierto tiempo reviso las notas y las ordeno. Si algunas tienen los mismos elementos temáticos o narrativos veo si pueden funcionar juntas. También pienso en qué formato funcionan (cine, cómic).

Lo que llega a convertirse en guión por lo general es lo que más se queda en mi pensamiento. Si la idea ronda muy seguido, está arañando por salir, pues se convierte en algo más.

¿Trabajas con storyboard? ¿Es indispensable para ti?

Sí me gusta mucho trabajar con storyboard. Me gusta mucho el proceso de previsualizar y siento que hace que el trabajo en set sea más sencillo. Te libera para poder dedicarte a los personajes y la historia.

¿Cómo nació la idea de IMPACABLE?

Era una idea de esas que tenían años en mi libreta. Creo que debo de haberla anotado en 2001 o 2002. Hice un dibujo de Max y Dan, los personajes principales, simulando la portada de un cómic. Abajo escribí un logline que es prácticamente lo que terminamos filmando 12 o 13 años después.

Ahí se quedó hasta que publicaron la convocatoria de Telefilm de Canal 22 e IMCINE. Cuando salió la convocatoria sabía que quería colaborar con Josh Candia y le mandé varias ideas que se me ocurría que podríamos desarrollar. La que escogimos no cuajaba como guión, y la siguiente fue Implacable, que salió de manera muy natural.

¿Te sientes más cómodo que alguien te escriba el guión con la idea que tú tienes o prefieres escribirlo tu? ¿Por qué IMPLACABLE no quisiste escribirlo tú?

Depende. Es un proceso muy natural, no lo forzo. Hay historias o ideas que se me ocurren y que de inmediato creo pueden funcionar con tal o cual guionista, dependiendo de sus gustos y sensibilidades.  Hay gente a la que le voy siguiendo la pista, que me gusta lo que hacen, y que sé que algún día voy a querer colaborar con ellos. Así fue con Josh Candia.

Por otro lado hay historias que van surgiendo completas, que nacen más formadas, por así decirlo, y que no necesitan de colaboraciones externas. O simplemente son muy personales, como demonios que tengo que exorcizar yo mismo.

Por tu experiencia o por conocimiento del medio ¿cómo consigues financiamiento? ¿dependes del apoyo del gobierno? ¿buscar productores, inversionistas para tus proyectos? ¿Haz tenido que hacer pitch para promover tus guiones?

La mexicana es una industria que requiere del apoyo institucional para sobrevivir, ya sea a través de fondos públicos o de estímulos fiscales. Es un proceso muy despiadado. También requiere de un análisis muy a conciencia de los proyectos, para identificar el tipo de fondos que hay que captar. Saber si hay potencial comercial, si es un producto más de nicho, festivalero, etc.

Muchos de los grandes fracasos financieros del cine mexicano nacen de no saber identificar esto, de encapricharse con grandes presupuestos o pretensiones comerciales que a priori debería saberse no van a funcionar.

Una de las maldiciones del cineasta es que hay que quitarse de vez en cuando la gorra de creador para ponerse la de vendedor. Hay que moverse en festivales, eventos de industria y en círculos de negocios y emprendedores buscando siempre cómo levantar los fondos del próximo proyecto.

También hay que saber trabajar con presupuestos bajos o ultra-bajos para no dejar de filmar. El que deja de filmar, se muere.

Si he tenido que hacer pitch, es un mal necesario, algo que odio, pero vital para poder levantar una película. Los primeros pitches de cada proyecto duelen, pero poco a poco empieza a salir natural.

En un medio tan variables como es el cine mexicano ¿como te sientes y como se siente tu familia entre un proyecto y otro? En términos más simples ¿cómo le haces para sobrevivir en un trabajo que se considera principalmente artístico y muy voluble?

Un proyecto te absorbe por completo. Durante semanas o meses es tu todo: tu trabajo, tu familia. No hay noticias fuera del rodaje, no hay relaciones fuera del rodaje. Antes para mí era más fácil, pero conforme envejeces las prioridades cambian y se hace más difícil entregarte con tanto abandono a cada rodaje.

Cuando finalizas un rodaje hay un proceso que yo llamo de “descompresión”. Sufres de desorientación, sientes un vacío y poco a poco vas volviendo a la realidad. Es un poco como un síndrome de abstinencia.
En mi caso ayuda que mi esposa es mi productora y mi hermano es cinefotógrafo, entonces en cierta forma todo queda en familia.

¿Cómo consigues hacer algo que te gusta, te apasiona y logras vivir de ello?

Muy buena pregunta. Si consigues la respuesta me la envías.

Pero en serio, creo que es importante no parar, pensar en cine y vivir el cine todo el tiempo, hay que saber qué peleas pelear y cuáles dejar pasar.

¿Defiendes a muerte tus ideas? ¿tu manera de trabajar es “la mía o ninguna” o eres más propenso a aceptar o modificar tu trabajo con las aportaciones de los demás?

A mí me gusta mucho colaborar. Claro que como todo director tengo opiniones fuertes acerca de todo lo que implica una película, pero creo que si escogí a alguien para colaborar tengo que confiar en su opinión. Hay cosas en las que no cedo, pero no soy un “emperadorcito” (como llamamos de cariño a los directores/dictadores con los que hemos trabajado).

¿Cuál es el futuro de IMPLACABLE?

Implacable tendrá su estreno en cines como parte del Tur de Cine Mexicano. 13 ciudades del país del 7 de marzo al 10 de abril.

Luego se estrenará en televisión el 24 de abril en el Canal 22.

Esperamos que a eso sigan más ventanas, home video y vod, precedidas quizá por un estreno en cines más extenso.

Además Lesslye, Josh y yo hemos hablado mucho de seguir con Implacable en otros medios, ya sea con una secuela o con una serie de TV o web, aunque no hemos definido nada.

¿Cuáles son tus siguientes proyectos?

Estamos desarrollando varios proyectos, algunos que dirijo yo, otros que produzco. Espero levantar uno de ellos este año (no digo más por supersticioso).

Además estoy produciendo el debut en cine de Mudo Vzz Martínez como director, Shebang, un cortometraje basado en su cómic. Esperamos poder filmar en verano.

 

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Un comentario en “Entrevista Carlos García Campillo, director de IMPLACABLE

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