Crítica Cartelera: Abel

Puntuación: Regular

Abel tiene esa aura de película mexicana con cierto grado de carisma, dotado más que nada por su novel director que está detrás de cámara. En este caso del mundialmente conocido (y respetado sobretodo fuera del país) Diego Luna. Que no sale en ningún momento en la película, es de agradecer, lo cual creo yo le da una seriedad necesaria para su debut.

Sin embargo, a pesar de todo el marketing que esta película pueda tener respecto a la figura que la representa, queda como un ejercicio flojo que si se empeña por mejorar el recién estrenado director de ficción, puede mejorar en muchos aspectos.

La cinta, como la puntuación que me pareció, es regular. No tiene fallos graves, al contrario, el guión está bien escrito, sin grandes alardes para contarnos una historia de paciencia y mucha sensibilidad. Pero tampoco logra dar ese salto para que quede grabada en nuestras retinas y la función pueda marcarnos algo en la cabeza. Simplemente, una película más.

Como no podía ser de otra forma, lo que más sobresale en la cinta son las actuaciones. Desde la chica de “tenemos un papá pirata”, Geraldine Alejandra como Selene y Karina Gidi como Cecilia, la mamá de Abel, están muy bien dirigidas por el actor ahora director. Pero el que para mi sobresale entre todos los demás es José María Yazpik como Anselmo al crear, interpretar y encarnar un personaje de diferentes matices como machista, mujeriego, irresponsable, alcohólico, pero en cierta medida tierno y que a pesar de todo, un amor ínfimo por los hijos. Bueno, al menos lo reconoce y se “preocupa por ellos” mientras “está en casa”. Fácilmente el mejor de todo el ensamblaje de actores en pantalla.

Aunque la mayor atención recae sobre por el también debutante, Christopher Ruíz-Esparza que representa a Abel. No quiero decir que se lleva la película, para mi ese es Yaspik, pero la verdad es que el niño tiene una credibilidad bárbara y que lo guían por un buen camino y le siguen dando trabajos de buena calidad, podríamos estar ante el despertar de un grandísimo actor. Aunque eso también decían de Haley Joel Osment y ya muchos saben a lo que llegó el chamaco. Nada.

Lo paradójico del asunto es que la actuación del niño Christopher es totalmente creíble como un papá sustituto justificado por su enfermedad conductual pero que raya en lo desesperante y en ocasiones ridículo. Se supone que algunas situaciones están allí para hacernos reír de una condición grave y poder identificarnos más, que es la incapacidad del niño de ser bueno, eso, un niño. Pero Abel se comporta como un padre preocupado pero llegando a lo autoritario y metiche. Fue muy difícil para mi lograr empatía con el papel de Abel como el “padre” de la familia.

Lo mejor de la película

Por un lado, esto parece indicar que la imagen más común acerca de los padres es el de un ser mandón y machista. Situaciones como las de “Cecilia, sírveme” de seguro estaban guardadas e su subconsciente y por lo tanto actuaba de esa manera. Lo curioso o preocupante es que la señora y los demás integrantes de la familia lo tomaban como lo más normal del mundo. Esa idea de familia como “macho dominante, proveedor y rey y los demás princesas y príncipes (o en el pero de los escenarios, servidores)” no va mucho conmigo. Sobretodo por el contraste del personaje de Cecilia una mujer luchona que tiene que ver de que manera le hace para sacar dinero y pagar la medicina de Abel.

Por el otro, la situación de Abel y su entorno, a pesar de lo extravagante y chocante de su comportamiento, es una muestra clarísima de lo que es tratar con un niño con ciertas actitudes autistas. Más con el hecho de ser una familia de madre soltera. Es aquí el único lugar en común donde siento compasión por la situación de Abel, pero más por Cecilia. Si de paso vivir de una manera agradable y digna en este país para una familia de escasa educación (como la gran mayoría) está cañón y a eso sumarle de un esposo que abandona a su familia, súmenle la difícil situación de tener un niño de esa personalidad.

Pero veo yo allí un triunfo del guión pero falta de (mucha) fuerza por parte de Diego Luna para hacer una película más impactante que denunciara el machismo y dar más de si para hacer conciencia de la situación de niños como Abel.

Buen intento, pero no quiero ver el ambiente que Diego Luna pudo propiciar  en el set. Como una fiesta entre los actores para hacer algo amigable y agradable para la gente, en lugar de algo penetrador.

Pero a pesar, se ganó el derecho de la duda para su siguiente producción. Esperemos lo mejor en calidad y no sólo vender por el nombre.

Veredicto: Una película amigable, para todo público pero que podía dar para mucho más. Se que es la primera cinta del señor Luna, pero la situaciones que Abel atraviesa hacen un poco dificil la asimilación con lo que le pasa. Por lo tanto, la empatía es más dificil de lograr e importarnos más de lo que le sucede al personaje principal. Y eso no está nada bien cuando el título de tu película es el de tu actor protagonista.

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