Crítica Cartelera: Inception (El Origen).

Puntuación: Muy buena – excelente.

La última película de Chris Nolan, el cual adoro al haber hecho la mejor película de super heroes con mi personaje favorito, que fue ‘The Dark Knight’, no fue lo espectacular que medio mundo anda predicando, al menos no para mi, pero es un producto de entretenimiento serio, de una excelente manufactura y que desea ir un poco más allá del simple hecho de deleitar nuestros sentidos.

Nolan toca un tema casi exclusivo de los surrealistas pero llegando a extremos un poco caóticos y exagerados, mezclándolo con acción para que sea un producto accesible para las masas. Los sueños y las ideas y lo que estás últimas representan para nosotros. Nolan intenta explicarnos algo abstracto como es el mundo onírico pero construyendo un universo para que lo podamos ver y sentir. Así como el equipo de Cobb crea mundos para adentrase en el subconsciente de la víctima, Nolan creo este mundo para adentrarnos en su mente. Y aún así, a pesar de lo masticado que quiso extender su idea, fue muy difícil de descifrar.

Me encantó que Nolan se tomara su tiempo para explicarnos como funciona la mente según a su entender y de la forma en como una idea puede crecer hasta cambiar la vida de una persona. 148 minutos en total dura esta cinta y me imagino el enorme material que habrán recortado porque el montaje, sobre todo al inicio, se siente muy cortante e inconsistente. Pero detalles que no afectan demasiado para seguir el hilo de la trama.

La primera secuencia del filme, donde todavía no sabemos acerca de la extracción e infiltración de los sueños, es todo un verdadero y bellísimo homenaje a las películas de espionaje y sobre todo de James Bond, donde Marion Cotillard (que en toda la película sale guapísima) con esa pistolita da toda esa clase de elegancia como si fuera una finísima villana de la saga del agente 007.

A propósito de Cotillard, me pregunto seria y morbosamente si acaso su casting fue obsesión de Nolan por tener en su reparto a la ganadora del oscar por su papel como Edith Piaf en La vie en rose. Justamente, la canción Non, je ne regrette rien (“No, no me arrepiento de nada” ) se escucha varias veces durante el transcurso de la cinta de Nolan. Curiosidades nada más.

En cuanto al resto del reparto todos bien. Tom Hardy una muy agradable sorpresa que espero verlo más seguido en producciones de gran escala. Joseph Gordon-Levitt cada día creciendo más como actor (y con un posible rol como el Acertijo en la próxima reunión de Batman y Nolan). En general bien todo el ensamblaje de actores, con el arroz prietito de Ellen Page, que tiene como personaje a una chica curiosa pero que raya en lo desesperante, pesada y entrometida. Además de que la dicción de la señorita Page es muy mala. No es lo mismo hablar en persona o en vivo que en una película. El director también tiene que notar esos detalles.

Y haciendo énfasis en el personaje principal del filme que es el alte-ego del director, llamado simplemente Cobb y que es interpretado con gran acierto por Leonardo DiCaprio. DiCaprio está, creo yo, en una encrucijada. Pienso que posee un talento más allá del promedio de actores de serie A por decirlo de una manera, de las grandes estrellas. Pero tiene el inconveniente que muchísimos de sus papeles son muy parecidos. Con la misma energía que se caracteriza, percibo que siempre hace de el mismo o al menos de una personalidad que tiene. No dudo ni un segundo de su talento, pero DiCaprio tiene la responsabilidad de arriesgarse más en los personajes que selecciones de aquí en adelante. Cambiar por completo su paradigma y pasar de ser uno de los mejores actores de su generación, entre los siempre nominados cada año, a ser un verdadero ganador.

DiCaprio cumple con su papel con creces, pero su personaje, escrito por el mismo Nolan, carece de esa empatía que haga sentirnos identificados con él. Se supone que nos debe importar que desee recuperar a sus hijas, que nos duela que haya perdido  a su esposa, pero eso no sucede del todo. Esa conexión entre el público y Cobb no es total, y a pesar de que Nolan recurre en varios momentos a una atmósfera totalmente melodramática para cumplir con ese objetivo, sinceramente se queda corto.

Creo yo que el único momento que si funciona en que nos metemos de lleno en la película es cuando el equipo ya desea hacer por completo la Inserción de la idea y poder salir con vida. Pero hasta allí. La deuda que tenía Cobb con su familia queda en casi mera anécdota.

Y eso, como dije, es por su personaje y por la incapacidad de Nolan de transmitir sentimientos dramáticos al público. Y es cuando en este momento recuerdo a la película que se inspira grandemente el filme del director británico. Estoy hablando de ‘The Matrix’. La ópera prima de los hermanos Wachowski siento yo que ha sido menospreciada últimamente, pero posicionándola como referente en el tiempo, y comparándola sobre todo con Inception, la primera es mucho mejor. Es obvio que como actor Leo DiCaprio le da mil vueltas a Keanu Reeves, pero el personaje de Neo es mucho mejor construido que el de Cobb. Sobretodo la última secuencia que el desenlace se resuelve, cuando neo muere y resucita” es una explosión de alegría, de emotividad, sorpresa, asombro, lo que comúnmente le dicen “la magia del cine”. Con Cobb, yo me quedé con la sensación de que es lo que tenía que pasar y acabar de forma coherente. Pero no importándome por el mismo, sino por el hecho de cómo finaliza la película.

Además, una película sobresale entre las demás por el villano que hay que vencer, y en El Origen, este brilla por la ausencia de un personaje característico que represente el conflicto. Al contrario de  Matrix donde el Sr. Smith resplandece y ocupa una importancia mayor en ocasiones que el mismo Neo.

Aunque claro, en otros aspecto más técnicos, y no tanto por la ventaja de los efectos digitales más actuales, la dirección de Nolan es de más control y calidad que la de los Wachowski. El ejemplo más claro para mi es la secuencia donde el personaje de Arthur pelea contra uno de los agentes militarizados encargados de proteger a la mente de Robert Fischer Jr. Es una escena maestra donde la atmósfera creada por los acordes Hans Zimmer y el ritmo creado y controlado por la edición de Lee Smith hace que dejemos de parpadear por un momento y que nuestro corazón se detenga hasta que finalice la escena.

Esta es la escena en cuestión

Si se fijan (para los que la hayan visto) el final es muy parecido al de El Gran Truco. Y la forma en como se resuelve los conflictos es idéntica a todos sus filmes realizados hasta ahora. Esto es con una larga explicación de lo que el personaje principal o el Némesis comprendió durante el recorrido y que desea compartir con nosotros ese conocimiento. Discurso masticado para que quede más claro para nosotros. Eso puede funcionar para las películas de Batman y sus fans (el discurso final del Joker donde suelta la frase “This is what happens when an unstoppable force meets an immovable object. You are truly incorruptible, aren’t you? Huh? You won’t kill me out of some misplaced sense of self-righteousness. And I won’t kill you because you’re just too much fun. I think you and I are destined to do this forever” es brillante) pero eso por el respaldo que tiene la adaptación y lo que más importa es respetar y transmitir la esencia del personaje que se está filmando. En una idea original y hacerlo siempre en todas sus películas, se vuelve repetitivo y sin sorpresa.

Considero que es una verdadera exageración que esta cinta ocupe el lugar #3 en la IMDB de su lista de las mejores películas de la historia (aunque que se puede esperar de una lista donde Kick-Ass está en el número 165.) A pesar de eso, Inception es un Oasis en el desierto dentro de tanto entretenimiento sin sentido o mejor dicho, sin cerebro. Nolan considera hasta donde puede que su público es inteligente o razonable y merece una historia que no sea tan fácil de digerir (a pesar de los finales siempre explicaditos), y eso porque sus jefes no quieren un cine completamente de autor donde el único que sea entienda sea su creador. Pero se que Nolan es conciente de ello.

De igual forma es una película que por su belleza de los decorados, su fotografía y sus efectos visuales bien complementados a la historia, merece la pena verla un par de veces. Yo lo haré. También debido a las circunstancias de estar en el peor verano cinematográfico de las últimas dos décadas.

Veredicto: No la obra maestra que andan predicando por allí, pero si muy densa, disfrutable y entretenida película de acción, espionaje y el poder de la ideas. Quien sabe, el tiempo lo dirá o no, pero Inception puede ser la primera gran película Sci-fi de esta década.

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