Crítica Ambulante: The Cove (La Bahía)

Puntuación: Obra Maestra

La Bahía (The Cove) creo yo firmemente, que es una muestra poderosísima de que no debería de existir una línea de separación entre el poder de convocatoria, popularidad y/o calidad en cuanto a una película de ficción y un documental. Porque sostengo que esta chulada es fácilmente la mejor película sin distinción que he podido observar de las nominadas al Oscar en cuanto a Mejor Documental y Mejor Película (de ficción). Debo aclarar también que no he visto The White Band de Michae Haneke por lo que mi juicio puede considerarse incompleto, pero siendo honesto, poniendo en el mismo nivel a este documental y las restantes 10 películas de ficción (donde resultó ganadora The Hurt Locker) la producción del director Louis Psihoyos es claramente superior.

La historia cuenta con tres actos (algo básico en cualquier historia contada por cualquier medio: Introducción, desarrollo y conclusión) pero muy bien diferenciados entre si. El primero es la explicación del proyecto acerca de la distribución de delfines en Taijín, Japón para llevarlos a los diferentes centros acuáticos del mundo (como Sea World) y su posterior matanza para aquellos que sobraron  y ningún entrenador deseó, y de cómo dos hombres tuvieron que conocerse para embarcarse en un una aventura sin precedentes para intentar salvarlos; uno es el director Psihoyos y el otro, un testimonio de vida que se dedica a una causa que considera justa sin importar las consecuencias, el señor Richard O’Barry. El señor O’Barry fue el encargado de familiarizarnos con el mundo de los delfines en la década de los 60´s con el tremendamente popular programa televisivo Flipper. Pero debido a un trágico suceso que lo marcaría para siempre, O’Barry decide combatir en lo que le restaba en su vida para proteger a los seres más inteligentes del planeta después de los humanos. Y la intención era la siguiente: infiltrarse de alguna forma en las instalaciones de la bahía de Taijín para presenciar y documentar la matanza de delfines en el lugar y poder hacer algo al respecto.

Psihoyos y O'Barry: Cabeza y corazón

El siguiente acto es interesantísimo ya que se exhibe la forma en como Psihoyos reúne a un completísimo equipo de expertos en tecnología y buceo para ingeniarse de alguna forma para acceder a las instalaciones de esa costa en Japón pero sobretodo la forma para lograrlo. El director no le tiembla el pulso a la hora de infiltrarse ilegalmente a la bahía para insertar cámaras ocultas y de otros medios (voladoras con globos por ejemplo) para exhibir la masacre que ocurre cada temporada en esa bahía. Psihoyos incluso filmó las infiltraciones con cámaras para ver en la obscuridad dando un ritmo  lleno de suspenso para mantener atento al espectador. Entretenimiento más fondo didáctico al mejor estilo de Metal Gear Solid. Paralelo a la intervenciones del equipo de Psihoyos y O’Bryan vamos viendo de las incongruencias del gobierno Japonés para seguir con esta táctica de matar delfines que nadie quiere. Yo tenía entendido que era por su cultura milenaria (lo cual los mismos pescadores afirman que es así) pero que el equipo supo desmentir ya que en la mayoría de las principales ciudades del País del Sol Naciente desconocen de esta actividad y que al saber de ella la aborrecen completamente.

Otro aspecto fundamental de la cinta que apoya que esta práctica es una verdadera amenaza no sólo para la supervivencia de los delfines sino para nuestra propia salud también, es que la carne de estos mamíferos muertos que comercializan tiene unos niveles altísimos de Mercurio que provocan malformaciones y enfermedades incurables para quienes los ingieren. A pesar de eso, no sólo los pescadores sino también los mismos gobernantes de esos poblados pegados al mar deciden aferrarse a su ignorancia y seguir comercializándola. Incluso, para intentar dar validez a esta costumbre de ingerir carne de delfín, intentaron distribuirla como alimento escolar entre los niños japoneses de sus poblados. Horro.

El acto final es aquel que se muestran las desgarradoras, devastadoras, crueles y agréguenles todos los demás adjetivos malvados que ustedes deseen en los que los pescadores matan sin ningún tipo de piedad a los delfines sobrantes. Es una actividad inefable que te deja con un vacío en el alma por ver tanta crueldad hacía seres vivos que nunca le han hecho daño al hombre, sino justo lo contrario. Pero lo realmente impactante además de esas devastadoras imágenes es que el equipo de Psihoyos y O´Barry han sido los primeros en mostrar al mundo estas terribles imágenes. Todo el documental cobra sentido no sólo por inhumano del video obtenido por este talentoso equipo, sino que toda el metraje anterior nos acercó a la metodología para lograr ese objetivo. Lo interesante para mi no es solamente el producto final (el video de la matanza de los delfines) sino la forma de cómo lo lograran. Y por ese motivo Psihoyos y compañía crearon un documento mágico de estrategia, perseverancia e ideales que debe ser visto por cada uno de los habitantes de este planeta.

¿La hazaña de O’Barry y Psihoyos logrará cambiar el mundo para proteger a los delfines? Después de ver trabajos con tanta pasión como este, yo deseo que si.

Veredicto: Maravilla hecha arte que funde técnica con sentido social y que nos demuestra que con el talento, trabajo y valentía se pueden crear cosas que cambian la manera de ver de nuestra existencia.

El equipo que logro posible esta hazaña

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s