Crítica Cartelera: Taking Woodstock (Bienvenido a Woodstock)

Puntuación: Buena.

Woodstock es una palabra mágica que recuerda a música, paz y amor en todos los sentidos. Pero que es muy lejana en mí. Pienso tal vez que los beneficios de la era hippie, sus ideales y sus creencias en contra de la guerra y a favor de la armonía y la concordia fueron pilares para un mejor respeto de los derechos humanos en hoy en día. Pero aún así es difícil identificarse con situaciones que involucren drogas y desnudos sin sentido.

Taking Woodstock, de Ang Lee, retrata y hace un precioso homenaje a esa etapa, esa brecha de 3 días en que duró el concierto más popular del planeta pero que lo realiza sin emoción o con un distanciamiento considerable sobre todo para las generaciones que nacieron después de aquel acontecimiento.

Y enfatizo precioso porque cada detalle del diseño de la producción está cuidadosamente diseñado, y por si eso fuera poco, Lee realiza montajes al estilo de la polivisión dividiendo la pantalla hasta en 5 planos diferentes, para mostrarnos cada fragmento, cada pequeña pincelada de lo que fue Woodstock para esa época.

El hilo narrativo es llevado por el personaje Elliot Tiber, interpretado por el semi-desconocido pero muy bien actuado Demetri Martin. Tiber es el autor del libro homónimo del cual esta basada la película, razón por lo cual la historia es contada a través de él.

Se combina la vida que tiene Tiber, su relación son sus padres, especialmente su madre posesiva, que es interpretada por una INMENSA Imelda Staunton (Dolores Umbridge en la saga de Harry Potter), fácilmente lo mejor del filme (junto con la puesta en escena), aunque la odies.

Esto demuestra la enorme habilidad de Ang Lee para dirrigir actores y que den lo mejor de si en cada una de sus películas. Desde un Liev Schreiber como una corpulenta guardaespaldas, y un Paul Dano que no se le veía desde There Will Be Blood. La mancha del repertorio cae en el personaje de Emile Hirsch, que aunque esté muy bien interpretado, el personaje está muy desaprovechado, entre una combinación sin sentido de una veterano de Vietman a un posible amor platónico del protagonista. ¿Perdida de la inocencia? ¿Locura de la guerra? Quien sabe, porque Lee no sabe o no le interesa expresar lo que sus personajes intentan decir.

Nunca termina por encajar la relación  de Tiber con los demás. Es por demás notorio que él es el personaje principal y que la trama gira alrededor de su persona, pero nunca despega, siempre parece que está por iniciar el conflicto, el problema de nuestro protragonista, pero en vez de eso suceden ciertas situaciones que nunca son desarrolladas con la complejidad que merecían.

Además sale a relucir el verdadero encargado de la realización de este festival, que fue Michel Lang, que hace presencia el primer acto del filme para desaparecer por completo en el desarrollo y salir a escena justo al finalizar el tercer acto. Una verdadera injustucia.

En si, la película es de una manufactura impecable, (normal viniendo de una persona como Lee) pero que se enreda y pierde su ritmo e intención al contarnos una historia que realmente importa.

Veredicto: Mucha forma pero poco contenido. Una verdadera muestra de sincronización en puesta de escena y montaje, pero lamentablemente para envolver una historia aburrida.

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