Crítica Cineteca: Parque Vía

Puntuación: 8

Parque Vía es una cinta que viene haciendo ruido desde hace tiempo ya sea por la cantidad de premios que ha recogido a lo largo del mundo, de la ópera prima de un exgerente de banco, con un presupuesto ínfimo pero propio, o también por seguir con la corriente “independiente y vanguardista” que inició en México Carlos Reygadas.

Y la verdad sea dicha, esta es una buena película más considerando los recursos que tenía el director y guionista en su momento. La acostumbrada vida de Beto, el cuidador de una casa abandonada que busca venderse desde hace 10 años, se nos muestra la vida de este hombre por medio de largos planos secuencias para adentrarnos en su rutina que realiza desde hace 10 años.

El director, Enrique Rivero, hace un uso magistral del lenguaje cinematográfico para expresarnos con imágenes y con muy pocas palabras que Beto es un hombre solitario y que lo peor, tiene una aversión hacía el exterior sintiéndose seguro solamente dentro de ese enorme espacio en el que habita desde hace tanto tiempo.

La soledad es el claro discurso que el autor maneja en su obra. La soledad como medio de seguridad del mundo exterior. Por miedo a ser herido o por simples ataques de pánico que el denso período de confinamiento le producen. Y tan es su temor o aprehensión hacía su status actual, que hará hasta lo increíble por mantenerlo.

Rivero se toma su tiempo para que con un ritmo pausado y muy contemplativo vayamos entendiendo la manía de Beto y la forma de relacionarse con las pocas personas con las que puede hablar.

Aún, no pienso que por que el arte tenga que imitar a la vida, tenga que llevar un ritmo con un tiempo fiel o con intervalos tan largos. Para eso se inventó la elipsis, contar los hechos necesarios en el lapso requerido haciendo cortes de tiempo en los momentos secundarios o irrelevantes. Es verdad que los planos secuencias son muy bellos y prodigios de la técnica del director, pero ante la falta de un objetivo interesante por largo tiempo, puede que genere tedio en el espectador.

Tal vez lo poco que le tengo que recriminar a la historia es su falta de fuerza. El final es a la vez muy poético y una ejecución hermosa dejando al público todos los elementos para sacar sus propias conclusiones pero tan seco que esa ausencia de garra hace por forjar del filme un excelente ejercicio cinematográfico pero no creo que recordable con el tiempo.

Para bien o para mal, esto es el presente del cine mexicano. De personas con un interés artístico y deseándose expresar por medio de la imagen móvil, y a falta de recursos, realizan su obra como puedan para ser enseñada a la mayor cantidad de gente en festivales y tal vez con suerte, en exhibición comercial. O al menos así también me veo.

Mientras no tengamos una industria establecida y balanceada, el cine mexicano no saldrá de este tipo de cintas independientes o bajo presupuesto. No digo que este mal, para nada, pero si es lo que más se presta a realizarle, dejando géneros como la acción o la aventura fuera del juego por su alto requerimiento de capital, siento que el cine mexicano nunca crecerá como podría hacerlo.

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