Lo mejor de MI década >> No. 7 Ratatoille

Anton Ego: No todo el mundo puede convertirse en un gran artista, sino un gran artista puede venir de cualquier lugar.

Para no irme con tantos rodeos, esta película fue con la que me enamoré de Pixar y prometí darle todo mi dinero para cualquier película que creara de allí en adelante. Porque Ratatoille demostró para mi, que el cine de animación no es sólo para personas con menos de 10 neuronas o años, según cada caso, sino un mundo abierto para explorar cada sentimiento del alma humana. Y en este caso, de la materia intangible de la que están hechos los sueños.

Leí alguna vez que Brad Bird, al terminar ‘Los Increíbles’ le preguntaron para cuando iba a realizar una película de verdad a lo que él contestaba “ya la hice”, haciendo caso omiso a las burlas de sus colegas por menospreciarlo por no haber realizado una cinta con actores “reales” y sólo enfocarse en filmes de animación. Bueno, creo que yo que el señor Bird con ‘Los Increíbles’ se graduó del colegio con honores, pero que con ‘Ratatoille’ganó nuestros corazones, o al menos el mío.

Ratatoille trata principalmente de los sueños, que a pesar de vernos en apariencias totalmente alejados de lo que queremos hacer (una rata de cocinero, que irónico) podemos lograrnos con el mayor esfuerzo posible. Clasicismo y llenos de convencionalismos sin más. Una historia como cualquier otra si se hubiera quedado hasta allí. Pero el señor Bird, en una acto de desesperación creo yo (recordemos que este proyecto no era suyo originalmente sino que se le fue encargado debido a los problemas del proyecto a menos de un año de estrenarse y con ni siquiera la cuarta parte de desarrollo) llegó la inspiración.

A pesar de que Remy es el protagonista principal (un aciertazo tremendo que no hablara con los humanos como la mayoría de las películas animadas) creo que el antagonista de la historia, el señor Ego (magistralmente bien “doblado” por el legendario Peter O’Tool), representa un papel crucial o mayor en importancia que el mismo Remy. Porque el señor Ego representa, como crítico culinario, a aquellos que con sus palabras pueden ensalzar y mandar a la gloria a una creación como desterrarla para siempre al rincón de la humillación. Personas como yo (bueno, no tanto como yo, ya que no tengo ese poder, pero la idea allí está) que no nos arriesgamos a tomar partido del inicio de algo, sino lo vemos a distancia, sin prisas ni riesgos, podemos destruir la vida de cientos de personas sólo con unas cuantas palabras.

Por eso el famoso discurso acerca de la crítica del señor Ego es uno de los de mayor inspiración de esta década. Porque el guinista/director Bird, al desarrollar a este personaje, no cayó en la parodia de ridiculizarlo (como si lo hizo Shamalayan con el personaje del crítico de cine en ‘La dama del agua’) sino que con el transcurso del conflicto de la historia, todo llegó a un punto en que aceptar esa reflexión ya era algo obligado. Como si el mismo hubiera pasado por eso y luego estar ya en el otro lado y darse cuenta de lo difícil que es crear algo nuevo y original, crear vida con el arte. Pienso que por esa aportación del señor Bird y Pixar en general, vale la pena posicionar a esta película entre lo mejor del inicio de este siglo ¿no creen?

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